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VISITAR CANTABRIA

Cerca del arte, lejos del bullicio

Recorrer la Costa acompañados de la fuerza del Cantábrico

La costa de Cantabria se asoma al Mar Cantábrico y bañadas por sus aguas podréis descubrir impresionantes acantilados y largas playas (“Berria” , “Somo”, Dunar de Liencres o “Merón” ) o pequeñas y escondidas calas (“Arnía”, “Santa Justa”) donde disfrutar de un refrescante baño en verano y un mar salvaje e impresionante en los temporales del invierno.

No podemos olvidar sus pueblos pesqueros como Castro Urdiales, Laredo y Santoña (con sus imponentes vistas desde el Faro del Caballo), en la zona de Trasmiera (45′) Suances (20′), Comillas (15′) o San Vicente de la Barquera (30′), en los que descubrirás pequeños tesoros culturales, iglesias (desde románicas a góticas), castillos o antiguas casonas blasonadas y bellas estampas marineras (desde la descarga del pescado en las lonjas hasta el trabajo de las rederas).

A tan solo 5 minutos de nuestra posada, encontraréis Santillana del Mar, situado en esta zona costera, os permitirá volver al pasado a través de su arquitectura medieval y  las cuevas de Altamira,  impresionante vestigio del arte rupestre a nivel mundial.

NO TE PUEDES PERDER

Las anchoas de Santoña y los pescados y mariscos recién sacados del Cantábrico.

Del fondo de la tierra a un paseo por las nubes

El interior de Cantabria moldeado por las cuencas de los ríos que desde la cordillera cantábrica buscan el mar donde verter sus aguas, formando así los valles que toman sus nombres; el del Asón (1h 15′) iniciándose en una preciosa cola de caballo de 70 m de altura. El del Pas (45′) con sus típicas cabañas pasiega y su particular paisaje moldeado por el aprovechamiento de sus pastos. El valle del Besaya (10′) en el que los múltiples templos románicos nos permiten hacer una ruta específica para poder visitarlos.

El valle del Saja (20′), que junto al del Nansa (40′), albergan una naturaleza desbordante, impresionante por la cantidad de colores que cubren sus bosques sobre todo en otoño entre los que podréis descubrir preciosos pueblos que destacan por su arquitectura tradicional montañesa (Bárcena Mayor, Carmona, Tudanca,…) o la sorprendente cueva de “El Soplao”.

El valle de Campoo al sur de la comunidad (45′), lugar de nacimiento del río Ebro, os sorprenderá no solo por su belleza natural, sino también porque guarda una increíble colección de ermitas rupestres y dos colegiatas románicas.

Finalmente podréis descubrir uno de los valles más famosos pero también sorprendentes de Cantabria: el valle de Liébana, en el corazón de los Picos de Europa, donde podréis asomarnos a sus cumbres desde el teleférico de Fuente Dé, visitar la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña o su capital Potes. El Monasterio de Santo Toribio de Liébana tiene junto a Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz el privilegio de celebrar el Año Santo. El año Jubilar Lebaniego se celebra el año en que la festividad de Santo Toribio, cuando el día 16 de Abril cae en domingo.

Cantabria está horadada por multitud de cuevas y en muchas de ellas podemos disfrutar de vestigios de nuestros antepasados en forma de pinturas rupestres, no en vano Cantabria cuenta con 9 cuevas recogidas como patrimonio de la humanidad y, si sois de los valientes, también podréis animaros y practicar espeleología entre otras muchas actividades que en ellas se realizan.

NO TE PUEDES PERDER

El cocido montañés en el valle del Saja, el cocido lebaniego en Liébana, los “caricos” en el Asón y los quesos en todos los valles (desde quesos tiernos hasta los afamados quesucos de Liébana y el Tresviso en el mismo valle). Y, por supuesto, tenéis que probar los sobaos y las quesadas en el valle del Pas.

Santander y el Parque Natural de Cabárceno

Capítulo aparte merecen Santander, capital de la región, enclavada en la bahía más bella de España. Una ciudad lo bastante pequeña como para recórrela a pie desde el centro, tomando como referencia el paseo de Pereda, para visitar desde la catedral y el edificio de Correos junto a la plaza porticada, recorrer sus callejuelas para tomar unos vinos y pinchos y pasear a lo largo de todo el frente marítimo con edificios señoriales y el museo de arte moderno hasta llegar a las playas del Sardinero, enmarcadas por la Península y el Palacio de la Magdalena, antigua residencia de los reyes durante la época estival. En ellas podemos disfrutar de los “baños de ola” tal y como hacían a finales del siglo XIX, practicar surf o simplemente pasear disfrutando del cantábrico.

Un poco más allá encontraréis cabo Menor, dominada por el imponente faro que guía a los barcos hacia el puerto de Santander.

Otra forma de ver la ciudad es desde uno de los barcos que nos enseñarán la bahía en una cómoda ruta marítima.

Y el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, un espacio natural habitado por animales de los 5 continentes en estado de semilibertad, donde nos sorprenderán tanto la belleza de su paisaje kárstico, como la recuperación de un espacio ocupado durante siglos por una explotación minera, en el que encontraremos impresionantes formaciones rocosas, desfiladeros y apacibles lagos donde disfrutar de un ideal día en familia rodeados de naturaleza.

NO TE PUEDES PERDER

Espectáculo de aves rapaces en Cabárceno y el tapeo en los alrededores del Mercado del Este en Santander

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